"Sucede que cada vez que pierdo un perro, se lleva un pedazo de mi corazón con él. Y cada perro que entra en mi vida me regala un trozo del suyo. Si logro vivir lo suficiente, todas las partes de mi corazón serán de perro y llegaré a ser tan generoso y bueno como lo son ellos." (Anónimo)

25 de febrero de 2012

Os muestro un vídeo de Salvador Cabrera (de la Ribera del Genil) trabajando en obediencia deportiva con su perro de agua Moro. Cabe destacar el buenísimo control de calma que tiene. A veces aceleramos  los perros demasiado cuando los tenemos muy motivados y le creamos demasiado nerviosismo. Es una de las cosas que estoy trabajándole a Violeta.


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